Elogio a la curiosidad – Ángela Becerra

curiosity

La curiosidad es la linterna del cerebro. De repente, una imagen, hecho o expresión que para muchos desaparece al instante, a otros les conmueve y agita la inquietud. No pueden ignorarlo: necesitan saber más. Y al igual que las papilas gustativas segregan saliva ante ciertas comidas, nuestro cerebro segrega saliva ante ciertas visiones: necesita alimentarse de ellas, quiere devorarlas. Cuando el cerebro tiene hambre de nuevos alimentos, la saliva que desprende se llama curiosidad.

A nuestro cuerpo es prudente mantenerlo dentro de alguna dieta: a nuestro cerebro, jamás. La capacidad de engordar de nuestras neuronas es ilimitada. Al final, efímero forro corpóreo aparte, cada uno es la suma de sus conocimientos y la multiplicación de sus razonamientos.

Por eso es tan importante ensalzar y potenciar la curiosidad, y en especial la de los niños. Ellos van avanzando en su iluminada oscuridad, enfocando con su diminuta linterna aquello que les provoca. Son los primeros intereses de su cerebro, de su ser. Por eso, cuando los mayores apagan o reconducen sus linternas, están apagando o desviando su luz genuina, la que su cerebro reclama. Ellos tienen hambre y los mayores les limitan hasta la saliva.

En la curiosidad infantil muchas veces está germinando la semilla de un gran árbol. Una vez adultos, lo peor de la anorexia cerebral es que, a diferencia de la física, a simple vista es invisible.

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Texto de: Ángela Becerra

Imagen de: Lorrie McClanahan

La foto en Flickr

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5 Comments

  1. Ayer leí una frase que me hizo gracia, y me acabo de acordar con lo de La curiosidad mató al gato:

    El pez que nada en contra de la corriente muere electrocutado.

    Pero la curiosidad es buena!!! No es lo mismo ser curioso que ser cotilla!! jejejeje.

    Bss!!
    : -)

  2. Jajajaj, que gracia la del pez!!!

    El tiempo me ha enseñado que lo de la curiosidad es buena en su justa medida. No sería la primera vez que me arrepiento por ser tan curiosa.

    Muaaaassss!!!!

  3. No solo hay que motivar a los niños a ser curiosos y a pensar por ellos mismos; sino que también debemos mantener nosotros- los adultos- nuestra capacidad para curiosear y cuestionarnos lo que hemos asumido. Así mantendremos el espíritu de cuando éramos niños y redescubriremos el mundo cada día.

    AIK

    Sigue así campeona!

  4. A mí me encanta cuando los niños preguntan:
    – ¿Y por qué? ¿Y cuándo? ¿Y qué es eso?

    De mayores ya asumimos que es así porque sí, y punto.
    Igual que la inocencia, la vamos perdiendo con los años…. qué pena!

    Besos Aik!!!

    : -)

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